Antecendentes Historicos

Antes de la conquista española, los Shuar  limitaban al Oeste con el imperio inca que habían conquistado todos los grupos ecuatorianos de la Sierra, como los Cañaris, que se encontraban cercanos a la región Shuar. Poco antes de la llegada de los españoles a la costa ecuatoriana en 1527.el Emperador Inca, Huayna – Capac, dirigió un ejército a la conquista de los shuaras  probablemente a los shuar o a los aguarunas que vivían en la región conocida como “Bracamoros¨. (3) La invasión que posiblemente tuvo lugar en las cuencas  de los ríos Zamora superior y Chinchipe, recibió tan feroz resistencia que Huayna – Capac tuvo que escaparse vergonzosamente regresándose a las cordilleras andinas, procurando aplacar a sus perseguidores con dones mientras se retiraba. Según un relato aseguró que tomaría venganza contra ellos. Según otra versión excuso su fracaso declarando que los habitantes de Bracomoros no eran dignos de ser súbditos. La primera penetración “Blanca’’ en territorios Shuar del la cual hay noticia fue hecha en 1549 por una expedición española conducida por Hernando de Benavente.

Probablemente bajando de la estribaciones orientales de los Andes desde las fuentes del río Upano, Benavente y su compañía parece hayan seguido este río hacia el sur, hasta su unión con el río Paute. Allá encontraron gente que vivía en la “tierra de los Shuar¨ que habitaban en casas distintas más de una legua una de otra.

Benavente había proyectado fundar allá una ciudad, pero encontró a los Shuar demasiado hostiles y su ambiente desagradable debido a su espesa vegetación  como para establecer una colonia. Muy pronto emprendió una retirada hacia la Sierra ecuatoriana. (Harner. 1993, 15 ).

l Virrey del Perú pronto envió una nueva expedición de colonos, así como de soldados, al territorio shuar. Estos nuevos llegados se ocupaban en comercializar con los indígenas hicieron tratados de paz con ellos y empezaron a explotar los ricos yacimientos de oro de los ríos Paute, Zamora y Upano y sus tributarios. Logroño posiblemente en la unión del río Paute (y el río Upano) con el río Zamora y Sevilla de Oro, probablemente en algún sitio hacia la mitad del río Upano. Aunque los españoles consiguieron evidentemente la cooperación de algunos Shuar en la explotación de los yacimientos otros permanecían hostiles. Aquellos españoles que quedaron se retiraron al norte, a la parte superior  del Valle del Upano, fundaron la colonia de rezagados de Macas. Algunos años después estas gentes de Macas realizaron expediciones hacia el sur para excavar los antiguos yacimientos de oro pero parece que estas tentativas acabaron en fracaso debido a los ataques del Shuar. Desde 1599 hasta casi la mitad del siglo XIX, los Shuar tuvieron solo contactos intermitentes y generalmente hostiles con los blancos. Algunas expediciones de misioneros y militares entraron en la región desde la Sierra Andina pero muchas acabaron en desastres y ninguna de ellas desemboca en una colonización permanente. Uno de los pocos actos “amistosos’’ que se encuentran en la tribu en este tiempo tuvo lugar en 1767, cuando dieron a una expedición misionera española “regalos’’  que comprendían   cráneos de españoles que al parecer habían sido matados anteriormente por los Shuar,  Es interesante saber que los Shuar de hoy no parecen tener memoria de su insurrección de 1599. Desde 1599 hasta 1870 Macas queda como la única colonia ”blanca’’ permanente cerca de los Shuar. Macas se comunicaba con el mundo de afuera por medio de un único caminito de peatones hacia la ciudad de Riobamba en la Sierra, para conseguir machetes, hachas, tela, agujas y escopetas para su remota comunidad. (Ibíd. 23).

Los Shuar al parecer lanzaron ataques repetidas veces en los siglos XVI y XVII desde la región del río Paute obligando a los Macabeos a cambiar muchas veces el sitio de su pueblo. Las personas de Macas tenían algunas armas de fuego y a esta ventaja creen ellos, se debió su sobré vivencia. Los Macabeos y los Shuar estaban todavía luchando en 1837, pero hacia la mitad del siglo XIX entre estos dos grupos ya había comenzado relaciones pacíficas de comercio. Con el inicio de relaciones comerciales entre los dos grupos una familia Shuar pronto emigraron al norte desde el valle del río Paute para instalarse la tierra anteriormente deshabitada entre el río Paute y Macas. Estos emigrantes comenzaron hacer de intermediarios en el trueque de los productos Shuar con los machetes de acero y otras mercancías. Los Macabeos en un principio negociaron principalmente para asegurarse cerdos, y sal que los Shuar sacaban de fuentes saladas pero pronto comenzaron también a participar en celebraciones de la tsantsa. Macas fue para los Shuar la única fuente significativa de mercancía fabricadas en el occidente hasta 1870. En ese año los jesuitas fundaron nuevas misiones en Macas y Gualaquiza. Los misioneros jesuitas introdujeron la ganadería a Macas, pronto estos prosperaron y llegaron a tener abundantes provisiones de carne de vaca, con el resultado de una gradual disminución en el comercio de los cerdos con los Shuar. No pudieron más cambiar cerdos con herramientas de cerdo y otras mercancías, los Shuar comenzaron a trabajar en labores agrícolas para la gente de Macas. Los jesuitas fueron pronto obligados a retirarse de Gualaquiza y de Macas, por motivos políticos pero dejaron tras ellos algunos mestizos que constituyeron la primera nueva colonia permanente de blancos en región Shuar desde 1599. Estos mestizos parece que fueron tolerados por los Shuar por ser una fuente de mercancías producidas en el occidente.

En 1887  la orden dominicana fundó una misión en Macas pero la abandonaron en 1898 sin haber conseguido al parecer mucho efecto en los Shuar. Una misión protestante de la unión misionera evangélica fue fundad en Macas en 1902, pero esta también se acabo pronto. Las últimas dos décadas del siglo se distinguieron también por las visitas de recolectores de corteza de quina, caucho y canela. Estos recolectores comerciales generalmente empleaban a Macabeos como guías y continuamente cambiaban escopetas y otros géneros comerciales con los Shuar a cambio de látex y otros productos naturales. Sin embargo, el comercio de caucho existió solo en forma reducida en esta parte de la Amazonía, en parte por el problema de transporte por falta de ríos navegables. Aunque el “boom’’ del caucho pronto comenzó a disminuir otras nuevas incursiones dentro del territorio occidental Shuar fueron afectados por los misioneros salesianos  (católicos) que fundaron misiones en Méndez en 1914 y después en Macas en 1924. A excepción de estos misioneros, la colonización “blanca’’ de la región era de cualquier forma, todavía insignificante (Ibíd. 28).

A diferencia de sus predecesores del siglo XVI, los Shuar estuvieron ya bastante bien provistos de armas de fuego ya en este tiempo probablemente contribuyó a que cuando acontecían conflictos con los shuar eran solucionados normalmente, de una forma u otra por los individuos en cuestión.

La fiebre del oro alcanzó su cumbre en 1937, fecha en la cual el poblado que experimento repentina expansión económica, Méndez parece haberse aproximado a una población de casi 3000 habitantes, mucha más que Macas, muy pronto tuvo lugar a un descenso en las ganancias de la minería y muchos de los buscadores o mineros “blancos’’ regresaron a la Sierra. Otros quedaron establecidos permanentemente en los valles del Upano, del Paute y Zamora.

Muy pronto fue aumentando él número de colonos y con ellos se le añadían unidades militares y de policía, su miedo a los Shuar disminuyo y comenzaron a ocupar como pastizales los espacios que los nativos habían limpiado para sus huertas. Los Shuar dicen que más de la mitad de su población murió a causa de enfermedades, introducida por los colonos en el Valle de Upano, esta despoblación facilita grandemente la ocupación de las huertas de los shuar por parte de los “blancos’’.

Como la frontera de la colonización blanca empujaba inexorablemente arriba por el valle del Upano hacia Macas, muchos Shuar perdieron sus tierras por la introducción de los nuevos inmigrantes y muchas veces se escaparon hacia el Este, al otro lado de la cordillera del Cutucú, o se desplazaron hacia el norte a la región del río Chiguaza. Alrededor de 1941 las relaciones Shuar-blancos se tornaron extremadamente tensas debido a la guerra entre Perú y Ecuador. Tropas ecuatorianas atacaron a un caserío Shuar cerca del río Santiago alegando que creían eran del Perú y estaba mandados por oficiales del ejército peruano. En el derramamiento de sangre que ocurrió se informo que 77 ecuatorianos “blancos’’ y un número impreciso de Shuar, incluso mujeres y niños perecieron. Los otros Shuar comenzaron a temer que los “blanco’’ planearon exterminarlos a todos para quitarles la tierra. Casi todas las agrupaciones Shuar a lo largo de la frontera de la colonización mestiza rápidamente pactaron una tregua entre ellos e hicieron planes secretos para desatar una rebelión coordinada la primera señal en un ataque general a los “blancos’’. Planes estratégicos elaborados y cometidos tácticos fueron decididos en común por los principales guerreros de los varios grupos. Sin embargo, la sublevación proyectada nunca tuvo lugar ( Ibíd. 30 )

Algunos años después, los misioneros salesianos persuadieron al gobierno ecuatoriano para adjudicar algunas tierras en el Valle del Upano como reservas administradas por la Iglesia para el uso de los Shuar evangelizados. Los misioneros protestantes evangélicos también recibieron más tarde una pequeña  adjudicación de tierras para un fin similar en el mismo valle en 1950. Hoy casi todos los “Shuar de la frontera’’ habitan en estas tierras administradas por la iglesia puesto que los colonos ecuatorianos han ocupado casi todas las tierras cultivables en el Valle de Upano. Nuevas colonias “blancas’’ han surgido en la región de frontera del rió Upano incluyen Sucúa, Huambi, Logroño, Chinimbimi, Tayuza.

En 1950, la población “blanca’’ en la región fronteriza del río Upano se calcula en 1811 personas, contra 2356 shuaras en el mismo Valle. En 1956 los shuaras del occidente de la cordillera del Cutucú estaba en la mayor parte en directo y continúo contacto con la población ecuatoriana de habla hispana.

En esta zona de frontera los soldados y policías blancos habían impuesto a los Shuar las leyes nacionales. Los colonos blancos habían ocupado casi toda la tierra exceptuando aquella protegida por los misioneros (Ibíd, 31).